Según el comandante de la defensa aérea israelí, Tzvika Haimovich, la nueva base militar no contradice el empeño israelí por demostrar su autosuficiencia a la hora de defenderse de sus enemigos: “No es contradictorio con nuestras capacidades, cooperamos con EEUU, pero no a cualquier precio”, agregó este brigadier general. El mensaje que Israel quiere transmitir a la zona es que “trabajamos junto al mayor ejército del mundo”, dijo.

Según Haimovich, varias docenas de soldados norteamericanos estarán estacionados de modo permanente en la base y operarán sistemas norteamericanos, no israelíes, subrayó.

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