Fue un vuelo hacia Cuenca, lleno de migrantes. Me llamó la atención dos hermanas que no pasaban de los diez años y lloraban desconsoladas, trataban de explicarme que extrañaban a sus padres y que tuvieron que adelantarse porque van a ser expulsadas junto con ellos.

El presidente Trump ha ordenado a su administración que aplique de manera agresiva lo que prometió en campaña: Limpiar al territorio de indocumentados. El gobierno federal está aplicando con toda la fuerza las leyes de inmigración, para encontrar, detener y deportar a los que viven en el país de manera ilegal, independientemente si han cometido crímenes o no.

Para los ojos de Trump, los indocumentados son criminales en potencia, matan, violan y les roban los derechos a los verdaderos estadounidenses. Son una carga y un peligro. Este pensamiento de Trump encierra claramente odio, ignorancia y desprecio por otras culturas. Para ejecutar estas nuevas políticas, el gobierno ha tenido que contratar a más de 10 mil nuevos agentes de inmigración y aduanas.

El protocolo encargado de perseguir a los migrantes, no puede ser más despiadado y violento, los esperan fuera del supermercado, de las escuelas, de las iglesias. La pista principal es “la cara de latino”, sin que hayan cometido ningún delito, les piden los documentos y tal como les encuentran, los llevan al avión. Los más de 20 migrantes que regresaron al Ecuador la semana pasada, no pudieron ni siquiera tener una maleta con sus cosas personales.

Bajo la administración de Obama, las deportaciones expeditas solo fueron utilizadas dentro de un límite de 160 kilómetros de la frontera para gente que había estado en el país por un periodo no mayor a los 14 días. Ahora incluirá a quienes han residido en el país hasta por dos años, y podrán ser detenidos en cualquier estado del país.

Al contrario de lo que hace Estados Unidos, Canadá se enorgullece de tener la tasa más alta de migrantes por habitante, tres veces más que Estados Unidos. Sólo el año pasado admitió a más de 320.000 migrantes, la cantidad más alta que se haya registrado en este país.

Los canadienses están orgullosos de la heterogeneidad de su país, comprender la riqueza de conjugar culturas, la importancia de aprovechar positivamente el talento y las capacidades de quienes vienen de fuera. Las encuestas realizadas por “Focus Canada”, muestran que un 82 por ciento de la población piensa que la migración tiene un impacto positivo en la economía y en la sociedad.

Son dos visiones distintas de un mismo hecho, en una cabeza violenta llena de prejuicios, jamás podrá crecer nada positivo. Ningún ser humano es ilegal, lo ilegal es tratar de manera indigna a familias enteras. Los supuestos “delincuentes” no vienen llorando en un avión por extrañar a sus padres, no son niñas aterradas de ser expulsadas. (O)

Confirmado.net / María Caridad Vásquez