Niños de zonas rurales crecen lejos de las tablets y cerca de trompos

Jordy Medina Anastacio, de siete años, es uno de los más hábiles con el trompo en la comuna Cauchiche, ubicada en la isla Puná (Guayas). Desde los seis lo hace ‘bailar’ sobre la tierra, en el piso de cemento de su casa y sobre sus delgados brazos y pequeña mano. Él lo lleva a todas partes que va.

El menor de edad, quien es hijo de un pescador, es parte de una de las 120 familias que habitan en la citada comunidad. Su apellido se repite entre los vecinos. Para llegar al lugar hay que trasladarse 40 minutos en lancha desde el malecón de Posorja y luego abordar una camioneta (no existen buses urbanos ni taxis en aquella isla).

En Cauchiche, una de las zonas rurales de Guayaquil, residen 130 niños. Al contrario de lo que hacen sus pares en la zona urbana, ellos no usan celulares, ni tabletas, ni computadoras.

Los chicos conservan los juegos tradicionales para divertirse: trompo y bolillas. Los de edad escolar acuden a la única unidad educativa fiscal (John F. Kennedy) Allí se oferta hasta octavo año de básica. Jordy cursa el tercer año de básica y se destaca en las clases de lenguaje.

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