Playas desoladas de Manabí se usan para enviar droga a México

A los extremos de la Ruta del Spondylus, la carretera que conecta las principales playas de Manabí, se extienden zonas montañosas desoladas. No hay casas ni vigilancia. Hasta estos lugares deshabitados llegan redes del narcotráfico para almacenar alijos de cocaína.

Los sospechosos arriban siempre en la noche, cuando la mayoría duerme. Aparcan los autos a un costado de la vía, desembarcan la droga y luego la llevan montaña arriba, a pocos metros de las playas. Allí cavan huecos y la ‘encaletan’ por unos tres o cuatro días.

Estos detalles aparecen en informes de Inteligencia policial y militar. Revelan que esta es una de las últimas modalidades empleadas por grupos dedicados a traficar cocaína desde aguas ecuatorianas.

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