Lula, un ser humano en busca de la verdad

    Luiz Inácio Lula da Silva fue categórico cuando, ante una multitud congregada en la ciudad de Curitiba para ofrecerle todo su respaldo, afirmó que “si hay un ser humano en busca de la verdad, soy yo”.

    Víctima de lo que sus abogados defensores consideran “lawfare” -léase el uso de las leyes y los procedimientos jurídicos como arma de guerra para destruir al enemigo- y de una auténtica masacre mediática, el ex presidente brasileño prestó ayer testimonio por primera vez ante el juez federal (y en opinión de muchos, también parte) Sergio Moro.

    En la audiencia, relató Lula a los alrededor de 50 mil partidarios que lo aclamaban en la plaza Santo Andrade, dije que solo el Jornal Nacional, telenoticiario producido por la Red Globo, dedicó 18 horas a difundir materiales negativos sobre mí.

    Son 12 partidos de fútbol entre el Real Madrid y Barcelona, graficó el fundador del Partido de los Trabajadores (PT), quien denunció la tentativa de aniquilarlo antes del día cuando será juzgado.

    Habrá un momento en el cual la historia mostrará que nunca antes en Brasil alguien fue tan perseguido y masacrado como yo, insistió Lula y aseveró que hasta la fecha sus acusadores no pudieron mostrar ninguna prueba que sostenga las acusaciones lanzadas contra él.

    En sus declaraciones ante Moro, el hombre que maneja los hilos y dicta a su antojo los tiempos de la operación anticorrupción Lava Jato, el ex dignatario expresó que en alguna ocasión discutiría el contexto en el cual transcurre el proceso que se le sigue; ilegítimo, dijo, porque se sosotiene sobre una falsa denuncia.

    Todo está basado “en un power point mal hecho y mentiroso” que juzga a Lula como presidente y no como persona, remarcó en alusión a la acusación presentada en septiembre pasado por el fiscal Deltan Dallagnol y que lo colocaba como “comandante máximo” de un esquema de corrupción implantado en su gobierno con el propósito de perpetuarse en el poder.

    De cualquier modo, y aun cuando la escandalosa denuncia se sustentaba en indicios y convicciones sin ninguna prueba que los avalaran, ésta fue aceptada por Moro, transformando así a Lula en reo de la justicia.

    Hace mucho Lula fue definido como el enemigo número uno a ser borrado del escenario político nacional, alertó meses atrás la defensa del líder petista al referirse a los abusos cometidos contra éste por la operación Lava Jato y cuyo fin último y manifiesto es excluirlo de la carrera presidencial en 2018.

    Lula ya anunció ayer que está preparándose para ser candidato en esa contienda en la cual, según todos los sondeos de opinión realizados hasta ahora, lo colocan como virtual vencedor.

    La más reciente de esas encuestas, dada a conocer el 30 de abril último, indicaba que la intención de voto por el ex presidente continúa creciendo y ya alcanza entre un 29 y un 31 por ciento.

    En los dos escenarios diseñados por el muestreo de Datafolha -contra el líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y ex candidato presidencial derrotado en 2014, Aecio Neves, y el gobernador del estado de Sao Paulo, Gerardo Alckmin- el fundador del PT consigue una ventaja de casi 15 puntos porcentuales.

    Maestro de ceremonias de una farsa montada para impedir a Lula candidatearse en las elecciones del próximo año, Moro tendrá que vivir la terrible experiencia de ser diminuto, irrelevante, ante un gigante político cercado de cariño y admiración popular, escribió el diario El Estado de Acre al referirse a la audiencia de ayer.

    Moro no va a enfrentarse a Lula, ni podría, porque son dos personajes de dimensiones diferentes. Será solo una formalidad dictada por las circunstancias, acotó la publicación que consideró la vista como una “pantomima judicial, tal vez la más simbólica -y la más patética- desde el golpe de 2016” contra la presidenta Dilma Rousseff.

    Confirmado.net / PRENSA LATINA

    - Publicidad Bottom Ad -