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Los comisionados no deberán cumplir condena impuesta

Con voz temblorosa y rostro pálido, la jueza Karen Matamoros dio lectura a su sentencia sobre la querella que el contralor, Carlos Pólit, interpuso contra los miembros de la Comisión Nacional Anticorrupción, por supuesta calumnia.

Sin despegar la mirada del documento, declaró culpables del delito a los nueve comisionados y los condenó a un año de prisión, a pagar una indemnización individual igual al sueldo del titular de la Contraloría y a ofrecer disculpas públicas.

Pero las cosas no terminarían ahí. En ese momento, las personas que llenaban las tres salas del Complejo Judicial Norte, en Quito, y que observaban la audiencia, estallaron en llantos y gritos de indignación. La indignación de los nietos de Jorge Rodríguez, presidente de la Comisión, se reflejó en gritos de dolor.

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