Moreno gana Presidencia de Ecuador por promesas de enfoque social, según expertos

Lenín Moreno ganó la Presidencia de Ecuador gracias a una campaña electoral dirigida hacia los sectores más pobres, con la promesa de fortalecer el programa social impulsado en la última década por el saliente Rafael Correa, coincidieron hoy en señalar analistas.

“En realidad, los votantes han optado por la continuidad de los avances sociales que se han dado en los últimos 10 años en salud, educación y seguridad social”, expresó a Xinhua la experta en ciencias políticas, Katalina Barreiro.

“Moreno ha sido claro sobre mirar estas tres áreas también con nuevos cambios. Por ejemplo, ha planteado promover una educación técnica que permita tener otros nichos de productividad”, destacó.

La analista agregó que durante la última década “ha habido un gran acceso a ciertos servicios que la población considera como una ganancia que no la quieren poner en riesgo”.

En esa misma línea, la socióloga Carol Murillo dijo que Moreno “tiene claros los andariveles políticos que tuvo que sortear Correa, y sabe que de aquí en adelante lo suyo es ahondar la idea y la praxis de una política económica y social para todos”.

Moreno ganó la Presidencia en una cerrada segunda vuelta con el 51,16 por ciento de los votos en los comicios celebrados el pasado domingo ante el ex banquero opositor Guillermo Lasso, quien obtuvo el 48,84 por ciento, según cifras del Consejo Nacional Electoral (CNE).

El mandatario electo es un administrador público de 64 años que sufre paraplejia, condición que lo lleva a movilizarse en silla de ruedas. Fue vicepresidente entre 2017 y 2013 en el gobierno de Correa, en el que enfocó su gestión en favor de los discapacitados.

Tras conocer su victoria, Moreno ofreció seguir con el camino trazado por la “Revolución Ciudadana”, el proyecto político de tinte socialista aplicado por Correa, y ha ofrecido que será un gobierno abierto al diálogo y a los consensos.

Moreno anticipó que “va a haber cambios sin duda alguna, pero cambios para mejorar”.

El analista internacional Fernando Casado señaló a Xinhua que Moreno fue afianzando su discurso en la campaña, lo que le permitió conseguir una ventaja frente a Lasso, quien a su juicio, careció de una propuesta social y sus ofertas eran “demagógicas”.

“A Lasso le afectó su condición de ex banquero, de estar vinculado a un feriado bancario (en 1999 en el contexto de la peor crisis financiera de Ecuador) y alinearse con políticos identificados con la llamada partidocracia”, expresó.

Casado destacó que Moreno partió con una ligera ventaja, ya que estuvo cerca de conquistar la Presidencia en los comicios del pasado 19 de febrero, en los que ganó la primera vuelta con el 39,36 por ciento de los votos frente al 28,09 por ciento que obtuvo Lasso.

Previo a la segunda vuelta, todas las encuestas ubicaron a Moreno como favorito en la intención del voto.

“Las encuestas empezaron a coincidir, incluso, las que estaban próximas a Lasso”, observó Casado.

El también periodista y catedrático del Instituto de Altos Estudios Nacionales agregó que con Moreno “va a haber un continuismo dentro los objetivos marcados por la ‘Revolución Ciudadana’, pero también apuntará a mejorar todo lo que se ha hecho hasta el momento”.

“Por ejemplo, después de haber mejorado los estándares en educación y salud, ahora una de sus promesas electorales tiene que ver con la construcción de viviendas para los más pobres y aumentar los bonos de ayuda social”, expuso.

Moreno también ha ofrecido entregar créditos para mejorar la situación del agro, impulsar el trabajo joven, erradicar la desnutrición infantil y mejorar las condiciones de vida de las personas de la tercera edad.

En tanto, Katalina Barreiro agregó que Moreno no necesariamente va a replicar las estrategias de Correa, pero sí seguirá la ruta trazada.

Los analistas consultados por Xinhua coincidieron en que Moreno buscará desmarcarse del estilo de confrontación de Correa, un duro crítico de la oposición y del “pasado” como define al “viejo país”, gobernado por la llamada “partidocracia”.

De talante conciliador, Moreno ha asegurado que escuchará a todos los sectores y que su plan de gobierno no es “paternalista, sino que es de justicia para los más pobres”.

“Va a ver una diferencia entre el gobierno de Correa y el que Moreno va a tener, desde el punto de vista del talante, porque efectivamente ambos tienen dos personalidades muy distintas”, dijo Casado.

“Moreno tiene un talante más dialogante y va a ver una revisión de las políticas públicas de lo que pueda mejorar o corregir”, agregó el experto en temas internacionales.

El ministro de Defensa, Ricardo Patiño, una de las figuras más influyentes del movimiento oficialista, dijo a la prensa local que la victoria de Moreno “es el reconocimiento de una gestión hecha durante 10 años y también una alerta porque nosotros esperábamos que el triunfo fuera un poco más holgado”.

Sin embargo, reconoció que “esto significa que algunas cosas hay que hacerlas mejor, hay que trabajarlas mejor”.

El oficialismo esperaba ganar con una ventaja de más de dos millones de votos.

A Moreno le espera un escenario complejo en lo económico debido a que el país viene arrastrando dificultades en los dos últimos años por un devastador terremoto en 2016 y choques externos, como la caída del precio del petróleo, su principal producto de exportación.

El gobierno calcula las pérdidas en unos 10.000 millones de dólares para la dolarizada economía local, que según el mandatario saliente, ya registra signos de recuperación.

Correa ha dicho que ya se ha logrado “superar la recesión sin paquetazos” y que dejará una economía estabilizada para su sucesor.

En lo político, Moreno tendrá estabilidad, ya que cuenta con una mayoría absoluta de 74 miembros del movimiento oficialista Alianza PAIS en la Asamblea Nacional (Poder Legislativo de 137 integrantes), lo que le asegura gobernabilidad para aprobar, reformar o derogar leyes orgánicas.

En el gobierno de Correa, el oficialismo tiene una mayoría calificada de 100 legisladores.

Confirmado.net / Xinjua