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El tsunami que preocupa a los corruptos (Artículo de Fernando Borja)

El mundo espera conocer las futuras declaraciones de Joao Carlos Nogueira y Benedicto Barbosa, ex directivos de Odebrech, vinculados al área internacional de la empresa en el repugnante reparto de sobornos, para saber hasta dónde están comprometidos los políticos, empresarios y dirigentes de los diferentes países en que la citada compañía consiguió, dolosamente, contratos de ejecución de obra.

La empresa fue fundada en la década de los 40, por Norberto Odebrech y, desde aquel entonces, se dedicó a la entrega de varios millones de dólares –coimas- a fin de que se le adjudiquen contratos de obras públicas, según información publicada en la prensa internacional, entre otros países, Panamá, Perú, Ecuador, Venezuela, República Dominicana, Argentina, Brasil, etc.

Es interesante rememorar que, la Operación Lavajato, que contando con fiscales, jueces y periódicos -no corruptos de Brasil-, permitió que en el año 2014 se descubra la trama corrupta en la petrolera –Petrobras-, que terminó por destapar el tsunami Odebrech, como lo recordé en mi artículo publicado en el mes de agosto del año pasado con el título “Carta de despedida de Dilma Rousseff”.

Entre los principales implicados, aparece Marcelo Odebrech que, reducido a prisión en el año 2015, tuvo que delatar a sus cómplices a fin de obtener una mejor condena.

Debo destacar que la empresa Odebrech aceptó pagar 3.500 millones de dólares en multa para que concluyan las investigaciones en Estados Unidos y Suiza. Aceptó la imputación de “ser culpable de pago de sobornos” ante la Fiscalía Norteamericana y, por ende, reconoció su responsabilidad penal.

Con los antecedentes expuestos, es de esperar que el Presidente electo de Estados Unidos de Norteamérica, que se posesionará el próximo 20 de enero, imparta la correspondiente disposición al Departamento de Justicia, con el propósito de que facilite información respecto de los beneficiarios de coimas en América Latina.

Oportuno traer a la memoria la conducta de la señora Loretta Lynch, Fiscal General de los Estados Unidos que “decidió acabar con la corrupción en el mundo del fútbol”. La intervención del F.B.I y la justicia americana, en el sonado caso de corrupción, permitió que se sancione a los intocables de la FIFA.

Para el efecto, se adujo y se probó que “los delitos se planearon, el dinero se pagó y se utilizaron bancos de Estados Unidos en territorio americano”. Por tanto, los principales acusados ante la justicia americana, tuvieron que responder por fraude masivo y blanqueo de dinero en ese país.

En mi artículo publicado el 17 de junio del 2016, con el título de “Entre la subsistencia de la Patria o el imperio del delito”, afirmo “que la respetable Fiscal de los Estados Unidos, sostuvo públicamente, ‘que nada ni nadie está por encima de la Ley y que la justicia perseguirá a aquellos que han delinquido sin tener en cuenta lo poderosos que sean’.

Se infiere de lo expuesto que es indispensable que el señor Donald Trump, al posesionarse de su alto cargo de Presidente de los Estados Unidos, coadyuve con la moral pública a nivel mundial, adoptando las medidas conducentes que permitan conocer los nombres de los que se han apropiado de recursos públicos, en detrimento de las mayorías.

Confirmado.net / Opinión de Fernando Borja