Terremoto evidencia peligro de personas de la tercera edad

El pasado 16 de abril un terremoto de 7, 8 en la escala de Richter golpeó la costa del Ecuador, afectando severamente a aproximadamente 350.000 personas, de acuerdo a un informe de la organización humanitaria OCHA del 23 de abril. De este número, se calcula que 21.000 son personas adultas mayores.

En las seis provincias más afectadas: Manabí, Esmeraldas, Guayas, Santa Elena, Santo Domingo y Los Ríos, los daños provocados por el terremoto son, en algunos casos, irreparables. Miles de personas han perdido a sus familiares, sus viviendas y sus medios de vida, y ahora tienen una serie necesidades relacionadas con la seguridad, el acceso a servicios de salud, agua, alimentos y vivienda que el gobierno y diferentes organizaciones humanitarias intentan atender.

Personas mayores invisibles en emergencias

Kizito Chiwala, Oficial de Gestión de Riesgos de HelpAge América Latina y el Caribe, junto a nuestros aliados estratégicos Fernando Terán de PASODEHU y Rosa Azúa de REMPERMAE, se desplazaron a cuatro ciudades de la provincia de Manabí, una de las más afectadas, para conocer y evaluar la situación de las personas mayores.

«La invisibilidad de las personas mayores es evidente. Los datos de entidades gubernamentales y de agencias de la ONU no están desglosados por edad. Esta situación provoca que las necesidades específicas que tienen las personas mayores no estén identificadas y no se atiendan adecuadamente», aclaró Kizito Chiwala.

En situaciones de emergencia, el estado físico y emocional de las personas mayores suelen deteriorarse rápidamente dada las condiciones relacionadas con su avanzada edad como el aislamiento, la distancia a los centros de distribución de servicios y, en ciertos casos, stress sobre una doble carga (velar por sus dependientes, a menudo otra persona mayor, y por su situación misma), señaló Chiwala.

Difícil acceso a servicios de salud

De acuerdo a información de la OPS, seis hospitales de la provincia de Manabí están fuera de servicio debido a daños en la infraestructura. La atención en salud es compleja porque los servicios de electricidad, agua y gas no funcionan con regularidad. Esto significa que las personas mayores no están accediendo a los servicios de salud y corren el riesgo de que las enfermedades que padecen se agudicen o contraigan otras.

El desplazamiento de un gran número de personas a lugares de alta densidad poblacional junto con la degradación de las condiciones ambientales, está aumentando el riesgo de contagio de enfermedades transmisibles. El perfil epidemiológico de la zona advierte de la presencia de enfermedades transmitidas por vectores, alimentos y el agua.

«En las ciudades de la provincia de Manabí existe una gran preocupación por el acceso al agua potable, alimentos, artículos no alimenticios y relacionados a la vivienda. El clima juega en contra, llueve a cántaros y las personas mayores no tienen suficientes colchones y mantas para abrigarse», explicó Chiwala.

En el caso de las enfermedades no transmisibles, no se está tomando en cuenta los efectos del terremoto en personas con problemas de salud mental y demencias, que generalmente afectan a los adultos mayores, sin embargo,  grupos de voluntarios organizados están ofreciendo apoyo psicológico.

Confirmado.net / Helpageinternacional

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