La Hora: Asegurados esperan hasta cuatro horas por sus medicinas

    Una larga fila de personas salía ayer de la farmacia del Hospital Carlos Andrade Marín del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en Quito. Los afiliados y jubilados habían llegado desde tempranas horas para coger un turno y esperar hasta recibir sus medicamentos.

    “¡Usted no estaba ahí!” “¡No se ‘cole’!” y “¡Señora salga de ahí!” fueron algunas de las frases que se escuchaban por el pasillo. Los asegurados se quejaron porque tuvieron que hacer dos filas: una para coger el turno, que se entregaba en dos ventanillas, y otra para recoger los fármacos, en cinco ventanillas.

    El problema se originó con la aplicación de las reformas al Reglamento para la Prescripción Farmacológica en la Unidades Médicas del IESS. Allí se establece que a los pacientes ambulatorios crónicos se les asignará una cantidad de medicamentos para 180 días, pero con entregas mensuales.

    A pesar de que la norma fue aprobada el 6 de julio de 2012, se comenzó a aplicar este año, según confirmó un funcionario de la institución que pidió la reserva de su nombre. “Es una resolución aplicada sin un estudio previo y una medida antitécnica”, señaló.

     

    Inconvenientes

     

    Según los estudios realizados por el personal del IESS, la farmacia tiene capcidad para atender a 1.500 personas diariamente; pero hay días como los viernes, en que se registra una demanda de hasta 4.500 asegurados. “La gente arriba cada siete minutos”, indicó el funcionario.

     

    Testimonios

    Viviana Albán llegó a las 08:30 al Hospital. Salió de Ambato a las 03:00 para que su esposo alcanzara a la cita con el doctor, mientras ella se encargaba de las medicinas. Alrededor de las 10:00 todavía no cogía el turno. “Está peor por la espera. Venimos los dos para agilitar”, comentó.

    Gloria Loza (73) sufre de reumatismo y toma medicamentos desde que le operaron del corazón. También llegó en la mañana y al momento que un equipo de La Hora se encontraba ahí no le habían despachado las medicinas.

    “Cada mes tenemos que retirar. Desde este año ha sido fatal”, confesó la mujer, quien incluso ha tenido que comprar su receta (150 a 300 dólares) porque no siempre puede acudir a retirarla.

    Según la consultoría interna del IESS, actualmente el promedio de espera es de cuatro horas, mientras antes era de entre 20 y 30 minutos. “El personal y la gente está maltratada”, dijo el funcionario.

    Medidas

    En el Hospital se ha dispuesto que el personal trabaje horas extras, atienda el sábado o que solicite a los pacientes que acudan unos días después de la fecha acordada. Ayer acudieron quienes tenían que retirar las medicinas el pasado viernes.

    “La farmacia no da. Se necesita más espacio físico y personal”, insistió el funcionario, quien explicó que la demanda se triplicó con la resolución. Esto, debido a que antes las personas solo acudían trimestralmente a las instalaciones.

    La atención en el dispensario del IESS ubicado en la Villa Flora, en el sur de Quito, no estaba saturada. Allí la atención se dio más rápido. Magdalena de Valdivieso no esperó mucho para recibir sus medicinas. Tiene migrañas desde hace tres años y ha recibido periódicamente los fármacos, pero también se lamenta porque “ahora tengo que venir cada mes y es molestoso. Era preferible como era antes”.

     

    Altercado con medio

     

    ° Un periodista de Ecuavisa intentó ayer realizar un reportaje dentro de las instalaciones de la farmacia del Hospital Carlos Andrade Marín, sin embargo, fue impedido de ingresar al lugar. Los guardias de seguridad le empujaron, junto al camarógrafo, y fue retirado abruptamente.

     

    La Hora / Confirmado.net

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