La Hora: Más de 15 policías han muerto en funciones desde 2004

    De lo que se conoce, 15 policías han muerto en el cumplimiento de sus funciones entre 2004 y lo que va de 2013 en su lucha contra la delincuencia. La mayoría de casos se da por su trabajo de seguimiento a bandas de presuntos traficantes de drogas ilícitas.

    En febrero de 2004, los policías William Anderson y Hernán Alarcón fueron hallados con disparos en la cabeza en Atuntaqui (Imbabura). En otras circunstancias, en 2010, Froilán Jiménez murió en la revuelta policial del 30 de septiembre. En 2011, Darwin Andrango, quien hacía un seguimiento a desconocidos que camuflaban droga en la plataforma de un tráiler, también fue hallado muerto.

    Cristian Cúñez murió en el Suburbio de Guayaquil. Él investigaba el crimen de su compañero, Christian Granizo. Wilson A. y Eddy S. fallecieron en Los Ríos.

    En 2012, Hugo G., de 27 años, recibió dos disparos en el tórax en un barrio del sur de Quito. Marco C. murió en las mismas circunstancias. Los policías Juan Castro, Washington Albán, y Ricardo García, también se suman a la lista de fallecidos.

    El 10 de enero de este año, el Policía Héctor Mesa también falleció cumpliendo funciones. Mientras, el caso más reciente se dio este sábado. Un menor de edad habría disparado al policía Jesús Chimbolema, mientras éste lo custodiaba hacia una audiencia de flagrancia.

    El excomandante de la Policía Bolívar Cisneros negó que estas muertes se produzcan por exceso de confianza y aclaró que ser miembro de la institución “conlleva un alto riesgo en el combate a la delincuencia”.

    Si las muertes se dieron en actos de servicio, una comisión investigadora determina las circunstancias de la baja, y si dentro de los reglamentos de la institución se establece que fue un atentado en actos de servicio o si estuvo cumplimiento una misión especial, le permite acceder a una mayor pensión que oscila según el grado o permanencia en la entidad.

    Sepelio

    Vestido con su uniforme verde aceituna, el cuerpo de Jesús Chimbolema ingresó ayer en un nicho del cementerio de Machachi. Al mediodía, cerca de 500 personas acompañaron la caravana fúnebre desde el salón de velaciones hasta el camposanto del cantón Mejía.

    Seis de sus mejores amigos cargaron el pesado ataúd que contenía los restos del uniformado. El jefe de estado mayor de la Policía, Marcelo Rocha, también asistió al último adiós que familiares, compañeros y amigos le dieron.

    Dijo que como homenaje póstumo, el ahora occiso recibirá un ascenso a cabo primero de Policía. Además, indicó que asuntos internos iniciará una investigación para verificar los procedimientos que se siguieron durante la detención del presunto responsable del crimen.

     

    La Hora / Confirmado.net

    - Publicidad Bottom Ad -