Figuras de la Tri llegaron a Quito en medio de un cálido recibimiento

    Varios de los mejores futbolistas ecuatorianos que juegan en clubes extranjeros llegaron al aeropuerto de Tababela y causaron furor entre las decenas de personas que esperan la llegada de sus familiares o amigos y que aprovecharon el arribo de los seleccionados para tomarse fotos o pedirles autógráfos.

    La situación molestó un poco a figura como Felipe Caicedo, quien contestó molesto a los periodistas: ‘Ustedes son los culpables porque no se organizan”.

    En un inicio, ‘Felipao’, al ver tanta gente, volvió a ingresar al pasillo de arribo internacional. Al mismo tiempo, Christian Noboa y Renato Ibarra, los otros dos ‘legionarios’ que llegaron con él en el vuelo de las 18:55, sí concedieron entrevistas a los periodistas y accedieron a los requerimientos del público en la terminal. Personas de todas las edades, etnias y condición social se aglutinaron en el pasillo de salida para vitorear a los jugadores. Todos esperaban ver nuevamente la salida de Caicedo, quien por último decidió hacerlo raudo con un semblante serio. Se subió en un vehículo cuatro por cuatro y de inmediato arrancó.

    Esta escena contrastó con la que proyectó Antonio Valencia, volante del Manchester United. El jugador amazónico fue paciente y cordial desde que pisó el sector de Migración. Allí, primeramente empleados y guardias de la terminal aérea se fotografiaron con él. Y al salir de esa zona, sonrío con el grito de los niños que corearon su nombre.

    Antes, a las 14:00, llegó Christian Benítez, otro de los referentes de la Tricolor. El ariete arribó en compañía de su esposa, Liseth Chalá, y de sus hijas. “Feliz, feliz”, apenas se alcanzó a escuchar en cuanto todos lo rodearon. Al igual que ‘Toño’, se dejó tomar fotos, firmó autógrafos, pero sin soltar de su mano a una de sus pequeñas hijas. Junto al ariete del América mexicano llegó Christian Suárez. Ya en la puerta exterior de la terminal aérea, Pedro Mauricio Muñoz, coordinador de selecciones de la Ecuafútbol, sonriente, haló del brazo a los futbolistas para escoltarlos hasta el transporte que los llevó hasta la Casa de la Selección.

     

    Confirmado.net / El Comercio

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